No es para nada agradable saber que tu disco duro externo, tu repositorio de datos, tu copia de respaldo o como quieras llamarlo está muriendo. Tengo un disco duro Maxtor tipo SATA de 160 GB con cuatro particiones en el sistema de archivos NTFS. El viernes en la noche, al conectarlo por USB a mi laptop, me di con la desagradable sorpresa de ver un mensaje que decía que el MFT (Master File Table) estaba corrupto y que no era posible acceder al contenido de la primera partición. En el explorador de Windows solo lograba ver los directorios (solo las carpetas, pero no el contenido de las mismas) de las dos primeras particiones; las otras dos ni aparecían. De esas cuatro particiones, la más importante para mí era la tercera: allí tengo mis archivos personales más valiosos: fotos, videos y documentos personales. Hace varias semanas, mientras depuraba el disco duro de mi laptop, estuve pasando las cosas importantes al disco duro externo. Así que la copia de seguridad era lo único que me quedaba.
Lo primero que hice y que posiblemente la mayoría de personas haría fue soltar toda clase de insultos e improperios en todos los idiomas que conozco (créanme que no son pocos). Luego de que se me pasara la rabieta inicial, me puse manos a la obra para buscar una solución técnica antes de dar por perdido todo el disco duro. Si es problema del MFT, entonces debe haber una manera de repararlo o, en su defecto, recuperar la información. Probé varios productos entre ellos TestDisk y GetDataBack, pero al parecer no funcionan con discos duros externos, por lo menos el mío. Un amigo me recomendó meter el disco duro a la congeladora, pero yo aún sigo pensando que eso es solo un mito. Si a alguien le funcionó, enhorabuena, pero por mi parte no iba a intentarlo siquiera. La temperatura de Miami ya estaba lo suficientemente baja como para hacer semejante jugada. En la madrugada del domingo la temperatura bajó a 32°F, esto es 0°C, el punto de congelamiento (me dicen que en la mañana siguiente en algunas partes de Miami se llegó a ver agua congelada). Más frío que eso ya me parecía exceso para mi pobre disco duro.
En una de esas interminables sesiones de investigación con el Doctor Google durante estos dos días, me encontré con un corto video con una solución simple:
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