Porque a mí me pasa de todo y porque siempre tengo algo que contar, desde algo estúpido hasta algo inverosímil. La vida es una aventura y cada día tiene algo de especial. Tú decides si te lanzas o no. ¿Qué importa? Total, lo que pasó ya pasó y siempre quedan motivos para sonreír =) Habla, ¿vas?
Quienes pensábamos que esa memorable escena en la que E.T. aparece volando sobre una bicicleta no era más que fantasía, ahora podemos decir que la idea no era tan descabellada en aquel entonces.
Varias compañías suecas han colaborado para crear el juguete que se ve en el siguiente video:
En el capítulo 61 del spin-off de Saint Seiya Omega, el santo de Libra Genbu desea darles una lección de humildad a los santos de bronce que dependían demasiado del poder de sus armaduras para pelear, confundiendo el poder de éstas con sus propios poderes. Las enseñanzas están resumidas en cuatro lecciones importantes para considerar al momento de una batalla.
Primera lección:
El número no importa en la batalla; lo más importante en la batalla es que la victoria se decide con el cosmos.
Segunda lección:
No subestimen al enemigo. Cualquiera que sea su ataque, véanlo como un golpe letal.
Tercera lección:
La pelea es siempre atacar y defender. El ataque debe ser rápido y efectivo.
Cuarta lección:
No dependan de fuerza prestada. El que depende de una fuerza prestada, no puede usar el verdadero poder de la armadura.
En este capítulo, Genbu no solo demostró ser todo un líder, sino que también un buen maestro y digno sucesor del gran Dohko de Libra.
Si quieres ver tu sueño realizado, constrúyelo despacio. Principios modestos, fines elevados, obras sentidas dan resultado. Si quieres vivir tu vida libre, tómate tu tiempo, ve despacio. Haz pocas cosas, pero hazlas bien. Gozos simples son sagrados. Día a día, piedra a piedra construye tu secreto despacio. Día a día, a la par crecerás y la gloria del cielo conocerás. San Francisco de Asís
Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad se dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, siguió caminando.
Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.
El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.
En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.
Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.
Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $100.
Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada:
¿Percibimos la belleza?
¿Nos detenemos a apreciarla?
¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:
Si no tenemos un momento para detenerse y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.